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Artículo de divulgación · Patrimonio y tradiciones

La Virgen abridera de Gama de la Paz

En Gama de la Paz se conserva una de las dos primeras vírgenes abrideras documentadas en México: una excepcional talla novohispana probablemente realizada en el siglo XVII.

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La Virgen abridera de Gama de la Paz

Una escultura que guarda otra historia en su interior

A primera vista parece una pequeña imagen de la Virgen de la Natividad. Sin embargo, dos puertas articuladas se abren a la altura de su pecho y transforman la escultura en un tríptico: dentro aparece un ciclo narrativo dedicado a la Pasión de Cristo. Esta cualidad le da el nombre de virgen abridera, una tipología nacida en la Baja Edad Media europea y extraordinariamente escasa en América.

Las abrideras combinan dos experiencias visuales. Cerradas, presentan una imagen mariana destinada a la contemplación; abiertas, convierten el cuerpo de la escultura en un pequeño espacio narrativo. Su tamaño relativamente reducido permitía una observación cercana. No eran simples recipientes ni retablos en miniatura: el acto de abrirlas formaba parte de la experiencia devocional y revelaba escenas que permanecían ocultas durante buena parte del tiempo.

El estudio del INAH sitúa las piezas hispanas de la Edad Moderna principalmente en los siglos XVI y XVII. De las once obras que las autoras habían podido reunir en un mismo grupo, algunas estaban en museos, otras en templos o colecciones privadas y varias sólo se conocían por documentos antiguos. La talla de Gama de la Paz amplió de manera decisiva ese panorama porque demostró que esta tradición visual también había llegado a comunidades novohispanas apartadas de los grandes centros urbanos.

Cuatro escenas talladas en apenas 66 centímetros

Las investigadoras Gabriela Sánchez Reyes e Irene González Hernando identificaron la oración en el Huerto de los Olivos, el encuentro de Cristo con la Virgen camino del Calvario, una escena central cuya interpretación permanece abierta y el entierro de Jesús. La imagen mide aproximadamente 65 o 66 centímetros y, al publicarse el estudio, era la mayor de las once abrideras hispanas de la Edad Moderna conocidas por las autoras.

Dentro del grupo estudiado, las esculturas tenían alturas aproximadas de entre 16 y 65 centímetros. La de Gama de la Paz ocupaba el extremo mayor. Aun así, su programa interior exige proximidad: las escenas se concentran en una franja horizontal situada a la altura del pecho y se descubren al separar las manos en oración. Las autoras relacionan esta disposición con formas de devoción íntima que buscaban una relación más directa entre la persona creyente y la imagen.

Virgen abridera de Gama de la Paz abierta frente al retablo del templo
La Virgen abridera abierta frente al retablo del templo de la Natividad. Fotografía: Municipio de Zacualpan. · Ver fuente

Madera, color y oro: una obra técnicamente cuidada

La talla está realizada en madera dorada y policromada. Su superficie conserva estofados: decoraciones obtenidas al aplicar color sobre una preparación dorada y retirar o incidir parcialmente la pintura para dejar aparecer el oro en dibujos y motivos. Este trabajo requiere planeación, precisión y conocimiento de materiales. Para las investigadoras, la calidad de los estofados de la pieza zacualpense contradice la antigua tendencia a considerar las abrideras como producciones necesariamente toscas o marginales.

No se conoce todavía con certeza el lugar donde fue fabricada. La semejanza con ejemplares conservados en España permite plantear relaciones formales y quizá talleres próximos, pero las fuentes disponibles no permiten decidir si fue tallada en la península ibérica y enviada a Nueva España o si se produjo en territorio americano. Presentarla como una obra novohispana describe su historia de uso y conservación en México; no equivale a identificar definitivamente su taller de origen.

De una hacienda minera a la identidad de un pueblo

La historia de la escultura está ligada a la antigua hacienda minera de Nuestra Señora de la Natividad. Los documentos estudiados sitúan a la familia Gama en la región desde la primera mitad del siglo XVII y relacionan el origen de la localidad con aquella hacienda. Es probable que la imagen se utilizara en una capilla doméstica para la devoción de propietarios, trabajadores y habitantes del asentamiento.

Esta procedencia ayuda a comprender por qué una pieza de circulación tan poco común pudo conservarse en el municipio. Las haciendas mineras no eran únicamente centros productivos: también articulaban viviendas, capillas, caminos, relaciones laborales y celebraciones religiosas. La imagen pudo acompañar la vida espiritual de un asentamiento formado alrededor del beneficio de metales y, con el paso del tiempo, sobrevivir a la transformación de la hacienda en comunidad.

Vista panorámica de Gama de la Paz entre las montañas de Zacualpan
Gama de la Paz, comunidad donde se conserva la Virgen abridera y la memoria de la antigua hacienda minera de la Natividad. Fotografía: Álvaro Jacobo Lagunas, Unsplash. · Ver fuente

Un descubrimiento impulsado desde la propia comunidad

La pieza no llegó al conocimiento académico mediante una campaña de inventario nacional. Su identificación comenzó gracias a la difusión local del patrimonio. El estudio reconoce que en marzo de 2013 las investigadoras supieron de la escultura por la cuenta de Facebook “Zacualpan Estado de México”, promovida por Álvaro Jacobo Lagunas. En mayo de 2014, la organización Ciudadanos Unidos por un Gama de Progreso facilitó el estudio directo de la imagen en la comunidad.

Este episodio demuestra que la divulgación responsable puede producir conocimiento. Una fotografía compartida con contexto permitió que especialistas relacionaran una imagen venerada localmente con una tipología internacional poco conocida. La colaboración de habitantes, autoridades comunitarias e investigadoras transformó una pieza familiar para Gama de la Paz en un referente para la historia del arte virreinal en México.

El templo y la comunidad que la conservaron

Durante mucho tiempo la Virgen se mostró cubierta con vestiduras, como ocurre con numerosas imágenes de culto. Una restauración impulsada por la comunidad en 2010 permitió volver a apreciar su talla, el mecanismo de apertura, el estofado policromado y los restos de hoja de oro. Desde entonces, la pieza puede contemplarse como una obra religiosa y como un documento excepcional del patrimonio novohispano.

Celebración nocturna frente al templo de la Natividad en Gama de la Paz
Celebración comunitaria frente al templo de la Natividad en Gama de la Paz. Fotografía: Municipio de Zacualpan. · Ver fuente

La investigación también registró un exvoto fechado en 1913, testimonio de una devoción vinculada con la protección de la salud y de la infancia. La permanencia de la imagen no se explica únicamente por su rareza artística: también es resultado del cuidado continuo de la comunidad que la ha resguardado durante generaciones.

El exvoto amplía la lectura de la escultura. Frente a una historia del arte centrada en estilos y fechas, ese testimonio recuerda que las imágenes también acumulan relaciones afectivas: promesas, agradecimientos, peticiones y relatos familiares. La Virgen abridera no quedó inmóvil como una antigüedad; siguió participando en la manera en que la comunidad explicaba la enfermedad, el cuidado y la protección de sus habitantes.

Conservar sin separar la obra de su historia

Su importancia exige medidas de conservación acordes con una talla articulada. Las puertas, bisagras, uniones de madera, capas de preparación, policromía y dorado reaccionan de forma distinta al movimiento, la humedad, el polvo, la luz intensa y los cambios de temperatura. Abrirla repetidamente sin supervisión puede producir tensiones que no siempre son visibles de inmediato. La documentación fotográfica periódica y la revisión de especialistas ayudarían a detectar desprendimientos, grietas o alteraciones antes de que se conviertan en daños mayores.

La protección tampoco debe borrar su dimensión comunitaria. Cualquier estrategia de exhibición, investigación o difusión necesita reconocer a Gama de la Paz como depositaria de la pieza y de sus memorias. Una ficha técnica actualizada, fotografías de alta resolución, condiciones seguras de visita y materiales interpretativos pueden permitir que más personas conozcan la obra sin convertir la devoción local en un espectáculo ni poner en riesgo el bien cultural.

Fuentes y enlaces externos

Fotografía frontal: Álvaro Jacobo Lagunas, CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)Fotografía de la escultura abierta: Municipio de ZacualpanEstudio completo: Boletín de Monumentos Históricos, INAH