Dos folios que cambian una pregunta histórica
Durante años se ha repetido que la presencia agustina en Zacualpan, Estado de México, procedía de una confusión con Zacualpan de Amilpas, Morelos. La confusión existe y puede demostrarse en el caso de la Memoria de Tzacualpa de 1571 publicada por la Universidad Autónoma del Estado de México en 1975. Sin embargo, una fuente distinta, fechada cuarenta y cinco años después, obliga a matizar la discusión: el Portal de Archivos Españoles conserva una Real Cédula que menciona expresamente un convento de la orden de San Agustín en las “Minas de Zacualpa”.
La pieza se encuentra en el Archivo General de Indias y está descrita con la signatura MEXICO,1094,L.19,F.123V-124R. Fue expedida en Madrid el 24 de marzo de 1616 por el Consejo de Indias. PARES la cataloga como una unidad documental simple de dos imágenes y permite consultar libremente ambos folios digitalizados. Esa identificación archivística es indispensable: ofrece una ruta concreta para que cualquier investigación posterior vuelva al documento original y no dependa únicamente de una cita secundaria.
Qué pidió la Corona
El título atribuido por el Archivo General de Indias resume la orden: se dirigió a Diego Fernández de Córdoba, virrey de Nueva España, y a la Audiencia de México para que informaran acerca de la venta del convento de las Minas de Zacualpa, perteneciente a la orden de San Agustín, a la orden de Nuestra Señora de la Merced. El apartado de alcance y contenido añade que fray Pedro de Burgos, procurador general de los mercedarios, había informado sobre la necesidad de fundar conventos en esa zona.
Una Real Cédula de este tipo forma parte de un procedimiento administrativo. La Corona recibía una petición y ordenaba reunir información antes de decidir. Por eso el verbo “informen” es tan importante como las órdenes mencionadas. Demuestra que la propuesta fue considerada oficialmente, pero deja pendientes preguntas esenciales: ¿qué respondió el virrey?, ¿qué declaró la Audiencia?, ¿quién ocupaba materialmente el inmueble?, ¿se formalizó la transferencia?, ¿cuánto tiempo permaneció cada comunidad religiosa?

Por qué “Minas de Zacualpa” es una pista decisiva
El topónimo Zacualpa o Zacualpan aparece en distintos territorios de la Nueva España. Para evitar nuevas confusiones no basta con leer el nombre; hay que observar las palabras que lo acompañan. La fórmula “Minas de Zacualpa” es coherente con el real minero del sur del actual Estado de México y con su integración en la jurisdicción de la Audiencia de México. En cambio, la Memoria de 1571 nombra Tlacotepec, Temoac, Popotlán y otras localidades del actual oriente de Morelos, además de una organización territorial que corresponde a Zacualpan de Amilpas.
Las dos fuentes, por tanto, no deben mezclarse. La memoria de fray Luis de Tolentino continúa perteneciendo al Zacualpan morelense. La cédula de 1616 constituye una evidencia independiente para las Minas de Zacualpa. Que el estudio de 1975 haya ubicado mal el documento de 1571 no autoriza a descartar automáticamente todas las referencias agustinas al Zacualpan mexiquense; obliga, más bien, a verificar cada pieza por su fecha, jurisdicción, economía y pueblos asociados.
La coincidencia con el archivo parroquial
El catálogo de FamilySearch titula la colección local “Registros parroquiales, 1616-1970” y atribuye la autoría institucional a la Iglesia Católica, La Inmaculada Concepción de Zacualpan, México. La ficha indica que los microfilmes proceden de manuscritos conservados tanto en el archivo de la Arquidiócesis de México como en el archivo de la parroquia. Reúne bautismos, confirmaciones, informaciones matrimoniales, matrimonios, defunciones, padrones, inventarios y otros documentos eclesiásticos.
Grupo Zacualpan Antiguo ha verificado en el Archivo Parroquial de la Inmaculada Concepción la existencia de documentación que comienza en 1616. La coincidencia cronológica con la Real Cédula es significativa, aunque todavía no demuestra una relación causal. El catálogo digital divide las series en periodos desiguales —por ejemplo, defunciones desde 1621 y bautismos desde 1625—, de modo que identificar exactamente qué pieza abre el año 1616 y qué autoridad la produjo será una tarea paleográfica prioritaria.
Agustinos, mercedarios y posibles etapas franciscanas
La cédula permite afirmar que en 1616 se hablaba oficialmente de un convento agustino en las Minas de Zacualpa y de una propuesta mercedaria para adquirirlo. No permite determinar todavía quién fundó el primer templo, qué orden atendió cada barrio o pueblo, ni quién administró la parroquia en las décadas siguientes. En una región amplia podían coexistir doctrinas, visitas, capillas, clero secular y casas de distintas órdenes, además de cambios de jurisdicción a lo largo del tiempo.
La tradición local y la reseña municipal señalan presencia franciscana en templos como Zacualpilla, cuya fachada conserva dos escudos que se interpretan como testimonio de esa orden. Este indicio merece un estudio arquitectónico y heráldico propio. Una fundación o visita franciscana en Zacualpilla no contradice necesariamente la existencia de un convento agustino en la cabecera minera: podrían corresponder a inmuebles, jurisdicciones o periodos diferentes.
Lo que debe buscarse ahora
El siguiente paso es localizar el informe solicitado al virrey y a la Audiencia, así como cualquier resolución posterior del Consejo de Indias. También conviene revisar los fondos de las órdenes de San Agustín y de la Merced, las licencias episcopales, visitas pastorales, libros de fábrica y cuentas parroquiales. Una transcripción paleográfica completa de los folios 123 vuelta y 124 recto puede revelar nombres, lugares y términos jurídicos que no aparecen en el resumen del catálogo.
En Zacualpan, el trabajo puede continuar con un inventario respetuoso del archivo parroquial: título de cada libro, fechas extremas reales, faltantes, estado de conservación, autoridad que firma las primeras partidas y cambios en la manera de nombrar el templo. No es necesario publicar datos personales de registros recientes; el objetivo histórico debe concentrarse en las series antiguas, la preservación y la descripción documental.
Una conclusión abierta, pero mejor fundamentada
La Real Cédula de 1616 no cierra la historia administrativa del templo. Hace algo más valioso: sustituye una creencia general por una pregunta documentada. Sabemos que existió una gestión oficial relacionada con un convento agustino en las Minas de Zacualpa y que los mercedarios manifestaron interés en establecerse en la zona. Todavía debemos saber si la operación se efectuó, cuánto duró y cómo se relaciona con la parroquia y con los distintos templos del municipio.
El hallazgo también enseña a corregir sin simplificar. El libro de 1975 confundió el documento morelense de 1571 con Zacualpan, Estado de México; esa corrección se mantiene. Pero una fuente auténticamente minera de 1616 vuelve comprobable una presencia agustina local que debe estudiarse por separado. La historia de Zacualpan se fortalece cuando cada afirmación conserva su documento, su lugar y su grado de certeza.
- Ubicación
- Zacualpan, Estado de México


