Una expedición guardada en unas cuantas líneas
El 12 de diciembre de 1959, el botánico Eizi Matuda recorrió la barranca de Zacualpan. En una pared de roca volcánica, a unos 1,300 metros de altitud, encontró un anturio que consideró diferente de los conocidos. La ficha publicada registra el sitio, la fecha, la altitud y el número de colecta 37,245. Esa precisión convirtió una observación de campo en un dato que otras generaciones de especialistas pueden revisar.
Matuda dio a la planta el nombre Anthurium jimenezii. La descripción apareció en su trabajo “Nuevas plantas de México”, publicado en los Anales del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México. El texto explica que la dedicó al señor Alfonso Jiménez, quien lo acompañó en sus excursiones botánicas por esa región. El pliego señalado como tipo quedó depositado en el Herbario Nacional de México, identificado internacionalmente por las siglas MEXU.
El nombre puede cambiar; la colecta histórica permanece
La taxonomía no es una lista inmóvil. Al comparar más ejemplares, caracteres y distribuciones, especialistas posteriores trataron Anthurium jimenezii como una subespecie de Anthurium schlechtendalii. Por eso distintas bases pueden mostrar el nombre original como sinónimo y emplear Anthurium schlechtendalii subsp. jimenezii como combinación aceptada. No significa que la planta haya dejado de existir ni que Matuda se haya equivocado sin más: significa que cambió la interpretación de sus relaciones con otras poblaciones.
También conviene evitar una conclusión apresurada. Haber sido descrita con material de Zacualpan no demuestra que la planta sea exclusiva del municipio. Los registros posteriores pueden revelar una distribución más amplia. Lo comprobable y notable es que el ejemplar de referencia histórica fue recolectado allí y que la descripción conserva información sobre el hábitat zacualpense de mediados del siglo XX.

Otra barranca, otro ejemplar de referencia
En la misma publicación Matuda describió un segundo aráceo procedente del municipio: Philodendron basii, nombre que los catálogos actuales normalizan como Philodendron bazii. La colecta número 37,244 provenía de la barranca de Malinaltenango, al sureste de Zacualpan, a unos 1,200 metros de altitud. Matuda indicó que la planta crecía sobre roca volcánica y dedicó el nombre al doctor Agustín Baz, quien había sido gobernador del Estado de México.
Plants of the World Online, de los Royal Botanic Gardens, Kew, reconoce actualmente Philodendron bazii como especie aceptada y la registra como nativa del centro y suroeste de México, asociada principalmente con un bioma tropical estacionalmente seco. La ficha moderna amplía la perspectiva geográfica, mientras la descripción de Matuda conserva el dato local: una población observada en una barranca concreta de Zacualpan.

Por qué los herbarios importan para Zacualpan
Un herbario resguarda plantas secas, etiquetas, fotografías y notas de campo. El Herbario Nacional de México, MEXU, conserva millones de ejemplares que permiten verificar nombres, estudiar cambios de distribución y reconstruir paisajes. Cuando una etiqueta dice “Barranca de Zacualpan” o “Malinaltenango”, preserva una coordenada cultural además de una biológica: muestra qué veía una persona investigadora, cuándo lo vio y bajo qué condiciones.
Estas dos colectas invitan a nuevas preguntas. ¿Persisten poblaciones en los sitios señalados? ¿Cómo han cambiado la vegetación y la humedad de las barrancas? ¿Existen fotografías actuales y registros georreferenciados que puedan compararse con 1959? Responder exige trabajo de campo autorizado y colaboración con especialistas. No se recomienda recolectar plantas ni intentar identificarlas únicamente por una imagen antigua.
- Ubicación
- Zacualpan, Estado de México


